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Detalles de la vida en el primer Teatro 3 de Febrero
Hubo un primer teatro, sobre el cual se construyó el actual edificio del Teatro 3 de Febrero. En esa época, las ordenanzas establecían que los espectáculos debían tener la aprobación del Presidente de la Municipalidad y no se permitía aprobar o desaprobar a los actores en el transcurso de la función. Los palcos estaban reservados a quienes habían colaborado con fondos para la construcción del edificio. Qué ocurría en ese Coliseo, qué primeras disposiciones reglamentaban la actividad, qué ocurrió después.

El 9 de diciembre de 1851 se comenzó la edificación del primer Teatro que tuvo la ciudad, luego de que el General Justo José de Urquiza dispusiera su construcción, un año antes. La dirección de la obra se confió a José Quirse.

Durante la Confederación, según señala César Blas Pérez Colman, en “Paraná 1810-1860. Los primeros cincuenta años de la vida nacional”; el rango de capital de la Nación, ofreció a Paraná la posibilidad de jugar un rol en materia social, hasta entonces insospechado por los modestos vecinos de la pequeña villa entrerriana. Tal es así, -apunta el autor-, que “las casas debieron modificarse mediante ampliaciones concordantes con las nuevas exigencias, los comercios e industrias adquirieron otra fisonomía, los hoteles y casas de hospedaje se multiplicaron, las empresas de transporte adquirieron nuevos vehículos antes no necesarios y de todos los sectores del trabajo surgieron energías y actividades que transformaron el ritmo hasta entonces lentamente acompasado, de la marcha progresiva de la población”.

Por esos años hubo un despliegue de las galas protocolares, fiestas y agasajos conmemorativos que fueron imprimiendo a la ciudad otra impronta. Actividades entre las que se encontraban grandes bailes que promocionaban damas distinguidas de Paraná.

Apenas terminada su construcción, tuvo comienzo un período de actividades artísticas que se prolongó por varios años y contó con la intervención de eminencias del arte escénico que llegaban al país. Pasaron por allí importantes compañías dramáticas, artistas líricos y se ofrecieron grandes conciertos. Después llegaron a Paraná núcleos más pequeños, que sin formar compañías completas de un particular género artístico, brindaban espectáculos con números variados, según la especialidad de los componentes.

Inauguración y refacciones

La inauguración del primer teatro tuvo lugar un domingo 08 de agosto de 1852 y contó con la participación de autoridades y vecinos.

La Voz del Pueblo, periódico paranaense de la época, relató que en la inauguración del teatro hubo una concurrencia de más de novecientos espectadores, que colmó las localidades. En el marco de los festejos, se sucedieron “disparos de bombas y cohetes voladores anunciadores de la iniciación del acto”, que trajeron “las quejas de la vecina doña Antonia Alvarisqueta, cuya vivienda de techo pajizo fue alcanzada por el fuego de uno de esos petardos”, según consigna Ofelia Sors en “Paraná. Dos siglos y cuarto de su evolución urbana (1730-1955)”.

La historiadora refiere que por entonces: “Tiempos promisorios llegan y Paraná habría de vislumbrar en esa década del ochenta nuevas perspectivas para alentar su progreso. Como natural consecuencia de ello, el Teatro 3 de Febrero no podría quedar marginado. En 1884 se mantienen tratativas con el escenógrafo y pintor Antonio Parodi para dotar a la sala de algunas decoraciones y bastidores de los cuales estaba desprovista. La preocupación de las autoridades por el teatro continúa y en mayo de 1886, el Departamento Ejecutivo es autorizado para invertir hasta la suma de 1.500 pesos en las reparaciones necesarias”.

Sors, reseña también que otro decreto que fue dictado el 5 de julio de 1887, dispuso “la compra de 200 sillas para los palcos, de lámparas con el nuevo sistema Roschester, como así de las varas de chuse para los pasillos. En enero de 1889, para dotar al teatro de mayor comodidad, se instala una cantina”. Además de ello, y continuando con la ejecución de obras, se destinaron “1500 pesos fuertes para su reparación. Más adelante, el edificio, cuyo deterioro era cada vez mayor, recibe con el concurso del gobierno y de algunos particulares, una completa refacción tanto en el interior como en el exterior”.

Un lugar privilegiado como garantía de pago

Según la historiadora Beatriz Bosch, un grupo de comerciantes en garantía de préstamos realizados para la construcción del edificio del Teatro paranaense, retuvieron en propiedad ciertos palcos.

Un acuerdo de la Municipalidad de Paraná, del 11 de Junio de 1877, que suscriben S. Domínguez y P. Scalabrini, abordaba esa cuestión. Entre los poseedores de palcos del teatro figuraban: Antonio Crespo, Francisco Arigós, Ana T. Rams y Joaquín Auli.

El 7 de mayo de 1877 la Corporación Municipal requirió la exhibición de los títulos que acreditaban la pertenencia de ciertas localidades de la sala, pero sólo uno presentó un recibo por $ 200, otorgado por el empresario y constructor del coliseo, José Quirce; en calidad de acción reintegrable tomada para la construcción del teatro. El resto, debió pagar la suma de $ 25 para poder seguir haciendo uso de aquella comodidad durante los espectáculos. Abonada esta suma la localidad proseguiría afectada a esos vecinos hasta tanto la Corporación Municipal pudiera rembolsar a cada uno la cantidad de $ 200.

Cabe señalar también que, según acuerdos realizados por la comuna paranaense durante los años 1877, 1881 y 1888, se establecía que, a los efectos de poder ir costeando las refacciones que la comuna introducía periódicamente en el “3 de Febrero”, se pensó en la realización de bailes de disfraces en el lugar. Estos eventos sólo se permitirían en el teatro. Por Ordenanza, se disponía que tanto el producto de las entradas, como el devengado por el deber, se aplicarían al pago de las deudas que pesaban sobre la sala. Esa disposición habría sido derogada en enero de 1886.

Las primeras reglamentaciones

El 11 de julio de 1887 se sanciona una ordenanza reglamentando los espectáculos de teatro. Así consta en los registros del Museo de Sitio “Santos Domínguez y Benguria”.

El documento establecía en su art.1º que “Las empresas del teatro y toda compañía al dar exhibiciones públicas no podrán empezar a funcionar sin haber solicitado del Presidente de la Municipalidad la autorización necesaria, quien le acordará siempre que con los espectáculos que se ofrezcan no se ofenda a la moral, buenas costumbres o se incite a alterar y conmover el orden público”. También, se establecía en su art. 2º que, “al recabarse la autorización deberá manifestar el que solicite la clase de espectáculos a que se destina la empresa o compañía, el local que ha de funcionar, los precios que han de cobrarse por entradas y aposentadurías, las cuales no podrán ser aumentadas sin autorización del Presidente de la Municipalidad, quien lo concederá toda vez que una causa justa imponga la necesidad de ello”.

Además, se dejaba asentado que no podía suspenderse una función después de anunciada o cambiar el espectáculo por otro sin permiso del Presidente de la Municipalidad; y se establecían plazos para tramitar esa autorización. En el art. 12º se especificaba: “Sólo se permitirá fumar en el salón y vestíbulo del teatro y es prohibido llevar fuego o materias combustibles, lo mismo que hacer manifestaciones extemporáneas de aprobación o desaprobación a los actores, aun palabras o ruidos que interrumpan la representación o mortifiquen e incomoden a la concurrencia” y se agregaba: “A los que persistan después de prevenidos se les desalojará del teatro, sin perjuicio de aplicársele una multa de cuatro pesos fuertes”

Ocaso del primer teatro

Toda la actividad que supo motorizar este primer teatro, fue decayendo. Según indica Pérez Colman, “Los sucesos políticos de 1859, que culminaron con la batalla de Cepeda, y luego la expiración del período constitucional del presidente Urquiza, pusieron término a las actividades teatrales de ese año y los sucesivos. Paraná perdió el doble rango de capital de la nación y de la provincia, ocasionando el éxodo de una parte significativa de su población. Por ello, -durante esta época- sólo llegaron al teatro algunas compañías de acróbatas y prestidigitadores o conjuntos de menor cuantía”. Pasaron 18 años hasta la construcción del próximo teatro en el mismo predio.
  • Fecha última actualización: Miercoles 22 de Agosto de 2012